No se que hago todavía aquí
encerrado en la cueva, mía,
esa que construyo de día,
esa que me espeta "partí".
Quiero ver llover sobre mis pestañas
pero no puedo, no puedo
¿se ha resumido mi mundo al tamaño de un dedo?
Un mundo lleno de telarañas.
Suena tan fácil decir todo
que la solución luce como un chasquido,
un truco de magia resumido
que entierra los ojos en lodo.
La memoria se tiñe de colores
y luce como una capital de noche,
gobernada por un rey fantoche
que nunca supo enteder de sabores.
Hoy la corona es de ideas,
en una ruta que dignifica
porque la comodidad estupidifica
nos vuelve sombres negras.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario