No quiero pensar más en rastreos ezquizoides progesterónicos. No quiero. Cansa. Y para peor, borra la mas mínima huella dejada en el camino. Ya lo viví miles de veces. Querer y no poder, o estar pudiendo y arruinarlo. Es como una tira costumbrista sobre uno. El eterno antiheroe de las películas pero sin el final feliz.
Entiendo que todo es un juego mental, una sombra ennegrecida por un uno mismo. Una imágen agrandada de un pequeño reflejo. Pequeño por la importancia. Los seres humanos tendemos a convertir en océanos a los pequeños lagos. Pequeño como la vida y todo lo que compramos como importante.
Siempre hay un desvío en el camino, pero ¿estamos dispuestos a tomarlo? ¿tenemos las agallas para dar vuelta nuestra ruta? ningun tramo está escrito, somos nosotros los que aceleramos o frenamos. La decisión es completamente nuestra. Sólo hay que saber mantenerse concentrado en el destino. Todos tenemos un destino. Un destino que elegimos. Que elegimos por placer.
Por placer. Placer...¿¿no es eso lo que todos buscamos?? ¿¿Placer?? Entonces, ¿Porqué hacemos todo para evitar al placer?
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