viernes, 24 de agosto de 2007

Rutina

Despertar. Fundamental para arrancar el día. Movimientos precisos que comienzan con el avistamiento del primer regístro lumínico. Planos incongruentes que se entrelazan dentro de un nuevo mundo, nuevo, con rostros desconocidos. Un mundo mágico, el resultado de la alquimia universal, una yuxtaposición de aparentes buenas intenciones carentes de sentido, pero que adoptamos sin hilvanar queja alguna por el placer que nos da la pertenencia.
Trabajar. una calle sin salida. El deber y no querer. El no querer por no querer, por la falta de orgullo. La sodomización por una ínfima rebanada de una gran torta que jamás veremos. Corroe los huesos y los debilita hasta nublar la vista. La culpa es propia por no querer salirse del corral. Por no caminar de la mano con nuestros deseos y sueños. Sólo un selecto grupo lo consigue, justamente por nunca haber soltado del todo a su sombra.
Alimentar. La energía de la vida en su punto más material. El indispensable placer del hedonismo por necesidad. Una carcajada de vida para poder continuar. Nadie sabe su orígen, nadie quiere preguntar. Y es la lluvia la que avisa que hay que darle una importancia real. Castigamos con latigazos a nuestro propio hogar pensando sólo en el hedonismo que significa poderse alimentar.
Morir. La nada, el vacío. La meta común de todos los seres. La llave a la eternidad o a la vuelta a despertar. el vacío, la nada. Morir.

1 comentario:

KuRcO dijo...

Actualizá pelotudoooooo!!!!!!!!!!!!!