Ayer parecía que nada valía la pena.
Era hasta ayer nomás que me veía
rodeado de un camino de vidrios, sin guía,
única salida de la trampa de arena.
Hoy miro al cielo y está nublado
pero al menos ya no llueve
y el mundo otra vez se mueve
al ritmo de un corazón mas calmado.
El apuro por soldar las heridas
me transformó en una carabina
disparadora de balas obsesivas
Me olvidé de disfrutar lo disfrutado
y me dediqué a sufrir las horas
convirtiéndome en un tronco ahuecado
Hoy miro con bronca al ayer
Manera estúpida de ruina,
de obstruír todo mi placer
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario