jueves, 25 de octubre de 2007

Vayanse todos a la concha de la lora

Te juro que lo pienso una y mil veces. Las canciones que me gustan ya no me gustan. Las imagenes que veo ya no me agradan. Hoy soy un halo negativo recorriendo cada centímetro de poro que quede vacío en mi cuerpo. Uno de esos días, si. Odio admitirlo, pero cada vez vienen más seguido. Y sigo mirando al cielo y llueve, fuerte. Y el cielo sigue nublado, y la lluvia que sigue cayendo. Caí en el único pozo sin fondo del mundo, una caída libre de años y años con mi valija de pensamientos que cada día pesan mas y mas.
Todos hablan y hablan, pero llega un día en donde el frío de la soledad duele, lastima. Es como tocar hielo, al principio es simple pero con el tiempo va congelandote la mano hasta que ya no podes mas del dolor. Un dolor frio, tan unico que solo nosotros lo entendemos, porque cada dolor tiene un color diferente, sin sorpresas para nosotros. Un paredón de helado fusilamiento.
¿Será tan malo derribar la balanza de la vida de una vez? ¿Cortar con ese fino hilo del que penden las cabezas? Hoy no estoy para pensar mas en eso, por mi propio bien. Hoy siento que odio al mundo, que lo aborrezco mas de lo normal. Debería irme a dormir, levantarme mañana temprano, pero los días me duelen de los pies hasta la yema de los dedos.
No quiero hablar pero quiero decir tanto, pero insisto, no quiero hablar, quiero mandar todo a la mierda, es mas, vayanse todos a la mierda, el mundo, el planeta y la concha de la lora.

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